La comunicación no violenta

La comunicación no violenta. CNV

Nos permite reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás, haciéndonos conscientes de lo que observamos, sentimos, y necesitamos. Favorece la escucha atenta, el respeto y la empatía y propicia el deseo mutuo de dar de todo corazón.

Comunicación que aleja de la vida

Nos herimos a nosotros mismos y herimos a los demás. Emitimos juicios moralistas que presuponen error o maldad en todo aquel que no actúa de acuerdo con nuestro sistema de valores. Uso de comparaciones que bloquean la compasión. No somos conscientes de nuestra responsabilidad con respecto a todo lo que pensamos, sentimos y hacemos. Comunicamos nuestros deseos en forma de exigencias.

Observar sin evaluar

Aprendemos separar entre la observación y la evaluación. Siempre que las mezclamos, la otra persona suele tener la impresión de que estamos criticando. Las observaciones tienen que ser específicas del momento y el contexto. “Juan no ha marcado un gol en veinte partidos” en vez de:- “Juan juega mal el fútbol”

Identificar y expresar los sentimientos

Cuando elaboramos un vocabulario de sentimientos que nos permite describir de forma clara y precisa nuestras emociones, nos resulta más fácil comunicarnos con los demás. 1. “Me siento un incapaz como guitarrista.” 2. “Me siento decepcionado / frustrado por mi falta de capacidad como guitarrista.”

Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos

Cuando alguien se comunica negativamente con nosotros, tenemos cuatro maneras de recibir el mensaje: 1. Echarnos la culpa a nosotros mismos 2. Echar la culpa a la otra persona 3. Darnos cuenta de nuestros sentimientos y necesidades 4. Darnos cuenta de los sentimientos y necesidades que oculta el mensaje negativo de la otra persona. “Me siento…………porque……………” “Estoy enfadado porque el jefe no ha mantenido su promesa.” “Estoy indignado al ver que el jefe no ha mantenido su promesa, porque yo había contado con tener ese fin de semana libre para ir a ver mi hermano.”

Lo que queremos pedir a los demás para enriquecer nuestra vida.

Evitar las frases vagas, abstractas o ambiguas, y recordar que tenemos que emplear un lenguaje de acción positiva para hacer saber a los demás qué queremos de ellos, en lugar de centrarnos en lo que no queremos. Al hablar, cuanto más claramente manifestemos qué queremos, más probable será que lo consigamos. Ya que el mensaje que enviamos no siempre es el mismo que recibe quien nos escucha, necesitamos saber cómo averiguar si lo que hemos dicho se ha entendido correctamente. Sobre todo cuando hablamos a un grupo, debemos dejar muy claro qué clase de respuesta esperamos recibir. De otro modo nos enzarzaremos en conversaciones que no llevan a ninguna parte y que harán perder mucho tiempo a los miembros del grupo. Para lograr que los demás confíen en que les estamos pidiendo algo, y no exigiéndoselo, debemos indicarles de alguna manera que sólo queremos que satisfagan nuestros deseos si les apetece hacerlo. El objeto de la CNV no consiste en cambiar a la gente ni en modificar su conducta, sino en establecer un tipo de relación basado en la sinceridad y la empatía que permitirá que se satisfagan las necesidades de todos.

La recepción empática.

(Pasamos a prestar atención a lo que observan, sienten y necesitan los demás y lo que nos piden.) Estemos presentes. En lugar de ofrecer empatía, solemos ceder a la fuerte necesidad de dar consejos o tranquilizar a nuestro interlocutor, o bien de explicarle cuál es nuestro postura o nuestros sentimientos. La empatía, sin embargo, exige de nosotros que vaciemos nuestra mente y escuchemos con todo nuestro ser a la otra persona. El poder de la empatía Sabemos escuchar la palabra no sin tomárnosla como un rechazo personal. La expresión plena de la ira Culpar y castigar a los demás son expresiones externas de la ira. Los cuatro pasos necesarios para expresar la ira que sentimos son: 1. hacer una pausa y respirar 2. identificar las ideas que nos llevan a juzgar a los demás 3. establecer contacto con nuestras necesidades 4. expresar nuestros sentimientos y nuestras necesidades insatisfechas El uso protector de la fuerza La intención del uso protector de la fuerza es evitar un daño o una injusticia, nunca castigar ni conseguir que la otra persona sufra, se arrepienta o cambie. Culpar y castigar a los demás no sirve para que tengan las motivaciones que nos gustaría que tuvieran. Expresar reconocimiento Con el único fin del elogio por sí mismo. Por medio de ella, establecemos: 1. el hecho en concreto que ha contribuido a nuestro bienestar 2. la necesidad particular que ha quedado satisfecha con él 3. el sentimiento de placer que se produce como resultado.

Expresaré sinceramente cómo soy sin culpar ni criticar
a nadie.

Recibiré con empatía cómo eres tú sin
escuchar en tus palabras que me culpas o me criticas.

1. Los actos concretos que observo
(veo, oigo, recuerdo, imagino) que contribuyen (o no) a mi bienestar:
“Cuando yo veo, oigo……”
1. Los actos concretos que tú observas (ves, oyes, recuerdas,
imaginas) que contribuyen
(o no) a tu bienestar:
“Cuando tú ves, oyes……”
2. De qué modo me siento en relación con estos actos:
“………me siento……..”
2. De qué modo te sientes en relación con estos actos:
“………te sientes……..”
3. La energía vital en forma de necesidades, valores, deseos,
esperanzas o ideas que crean mis sentimientos:
“……….porque yo necesito……”
3. La energía vital en forma de necesidades, valores, deseos,
esperanzas o ideas que crean tus sentimientos:
“……….porque tú necesitas……”
Pediré claramente lo que sé que podría enriquecer
mi vida, sin exigirlo.
Recibiré con empatía lo que podría enriquecer
tu vida, sin escuchar ninguna exigencia en tus palabras.
4. Los actos concretos que me gustaría que se realizaran:
“……..y me gustaría que tú……”
4. Los actos concretos que te gustaría que se realizaran:
“……..y te gustaría que yo……”

Dar
de todo corazón

La esencia de la Comunicación
No Violenta

Lo que busco en la vida es compasión,

una corriente que fluya entre yo y los demás,

basada en un mutuo dar de todo corazón.

MBR

INTRODUCCIÓN

Debido a que estoy plenamente convencido de que forma parte
intrínseca de nuestra naturaleza sentirnos satisfechos
cuando damos y recibimos algo de forma solidaria, hay dos
preguntas que me han producido siempre una íntima
desazón. ¿Qué ocurre cuando nos apartamos
de esa actitud solidaria, cuando nos conducimos de forma
violenta y abusamos de nuestro prójimo? Y a la inversa,
por qué algunas personas son consecuentes con esta
actitud solidaria incluso en las circunstancias más
adversas?

La inquietud que despiertan en mí estas dos preguntas
se remonta a mi infancia, alrededor del verano de 1943,
cuando mi familia se mudó a Detroit (Michigan). Dos
semanas después de que nos hubiéramos instalado
en la ciudad, un incidente en un parque público desencadenó
un enfrentamiento de carácter racial. Durante los
días que siguieron al hecho fueron asesinadas más
de cuarenta personas. El barrio donde vivíamos estaba
situado en el centro mismo del estallido del brote de violencia,
lo cual nos obligó a permanecer tres días
encerrados con llave en nuestra casa.

Cuando se extinguió la alarma y se inició
el periodo escolar, descubrí que un apellido puede
ser tan peligroso como el color de la piel. En clase, el
primer día que el maestro pronunció mi nombre,
dos chicos me miraron fijamente y soltaron un silbido. “Así
que eres un kike“, dijeron. No sabía
a qué se referían ni tampoco que algunas personas
usaban aquella palabra de manera despectiva para referirse
a los judíos. A la salida de clase, los dos chicos
me estaban esperando y, de un empujón, me derribaron
al suelo y me propinaron una tanda de puntapiés y
una soberana paliza.

Desde aquel verano del año 1943, he estado analizando
las dos preguntas que he formulado al principio. ¿Qué
nos incita, por ejemplo, a mantenernos vinculados a nuestra
naturaleza solidaria aun en las peores circunstancias? Pienso
en personas como Elly Hillesum, que supo mantenerse solidaria
con el prójimo pese a verse sometida a las aberrantes
condiciones de un campo de concentración alemán.
En el diario que escribía hizo constar lo siguiente:

No
me asusto fácilmente. No porque sea valiente, sino
porque sé que trato con seres humanos y debo esforzarme
en comprender sus actos. Lo que realmente importa en lo
que me ha ocurrido esta mañana no es que un funcionario
de la Gestapo, exasperado, me haya increpado a gritos,
sino que yo no me haya enfadado y que, por el contrario,
haya procurado comprenderlo a él y hasta me hayan
entrado ganas de preguntarle: ¿Fuiste infeliz cuando
eras niño? ¿Te ha dejado la novia?”.
Sí, el chico tenía un aire atormentado,
un aire de víctima, estaba triste, parecía
sentirse indefenso. ¿Por qué no me habré
ocupado de él en aquel mismo momento? Sé
que cuando los jóvenes se sienten desgraciados
se convierten en un peligro para los demás.

ELLY
HILLLSUM,

A Memoir

Cuando
me dispuse a estudiar los factores que afectan a nuestra
capacidad de ser compasivos, me sorprendió comprobar
la función primordial que desempeñan tanto
el lenguaje en sí como el uso que hacemos de las
palabras. Fue entonces cuando descubrí ese enfoque
específico de la comunicación -hablar y escuchar-
que nos Ileva a darnos a los demás de todo corazón,
a conectar con nosotros mismos y con otras personas de manera
que aflore nuestra compasión natural. He dado a este
enfoque el nombre de “Comunicación No Violenta”;
uso la expresión “no violenta” en el mismo
sentido en que la utilizaba Gandhi al referirse a la compasión
que el ser humano expresa de un modo natural cuando su corazón
renuncia a la violencia. Pese a que quizá no consideremos
“violenta” nuestra actitud al hablar, a menudo
nuestras palabras ofenden o hieren no sólo a los
demás, sino también a nosotros mismos. En
algunas comunidades, el proceso que describo se denomina
Comunicación Compasiva. A lo largo de este libro,
utilizo la sigla “CNV” para referirme a la Comunicación
No Violenta o Comunicación Compasiva.

UNA
MANERA DE CENTRAR LA ATENCIÓN

La CNV se funda en las habilidades relativas al lenguaje
y la comunicación, que refuerzan nuestra capacidad
de seguir siendo humanos incluso en las condiciones más
extremas. No se trata de nada nuevo: hace siglos que se
conocen todos los elementos de la CNV El objetivo es que
recordemos algo que ya sabemos -de qué modo se supone
que los seres humanos debemos relacionarnos- y que vivamos
de una manera que manifieste abiertamente este conocimiento.

La CNV nos brinda orientaciones que nos permitirán
reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar
a los demás. En lugar de obedecer a reacciones habituales
y automáticas, nuestras palabras se convertirán
en respuestas conscientes con una base firme en lo que percibimos,
sentimos y deseamos. Nos sentiremos impulsados a expresarnos
con sinceridad y claridad y a prestar una atención
respetuosa y empática a los demás. En nuestro
trato con otras personas, tendremos en cuenta tanto nuestras
necesidades más profundas como las ajenas. La CNV
nos enseña a observar cuidadosamente y detectar conductas
y situaciones que nos afectan. Con ella aprendemos a identificar
y expresar con claridad lo que esperamos en concreto de
una situación dada. El método es simple, pero
su poder de transformación es extraordinario.

Dado que la CNV apunta a sustituir nuestras antiguas pautas
de defensa, evitación o ataque desencadenadas ante
los juicios y las críticas de otras personas, nuestra
actitud hará que nos veamos a nosotros y veamos a
los demás bajo una nueva luz, y que percibamos desde
otro ángulo nuestras intenciones y relaciones. Las
reacciones de resistencia, defensa y violencia quedarán
reducidas al mínimo, ya que cuando nos centramos
en clarificar lo que observamos, sentimos y necesitamos,
en lugar de dedicarnos a diagnosticar y juzgar, descubrimos
cuán profunda es nuestra compasión. Dado que
la CNV se centra principalmente en escuchar con atención
-no sólo a los demás, sino también
a nosotros mismos-, propicia el respeto y la empatía
y engendra un deseo mutuo de darnos de todo corazón.

Aun cuando me refiero a la CNV como un “proceso de
comunicación” o un “lenguaje de la compasión”,
en realidad es bastante más que eso. A un nivel más
profundo, es un recordatorio constante que mantiene nuestra
atención centrada en un punto donde es probable que
hallemos lo que buscamos.

Es conocida la anécdota de un hombre que estaba a
gatas en el suelo buscando algo debajo de una farola. Un
policía que pasaba por el lugar le preguntó
qué hacía. “Estoy buscando las llaves
del coche”, respondió el hombre, que estaba
algo borracho. “¿Se le han caído aquí?”,
siguió inquiriendo el agente. “No, se me han
caído en el callejón”, fue la respuesta
del hombre. Al ver la expresión de desconcierto del
policía, se apresuró a explicar: “Pero
aquí hay más luz”.

Me doy cuenta de que mi condicionamiento cultural me lleva
a centrar la atención en lugares donde no es probable
que encuentre lo que busco. He concebido la CNV, pues, para
educar mi atención, para hacer resplandecer la luz
de mi conciencia en aquellas zonas donde seguramente hallaré
lo que ando buscando. Lo que busco en la vida es compasión,
una corriente que fluya entre yo y los demás, basada
en un mutuo dar de todo corazón.

La compasión a la que me refiero, y que defino como
un “dar de todo corazón”, se encuentra
plasmada en el siguiente poema, original de mi amiga Ruth
Bebermeyer:

Jamás
siento tanto que doy algo

como cuando lo recibes tú,

cuando comprendes la alegría que siento

al dártelo.

Sabes que si te lo doy

no es para que me lo debas,

sino
porgue así vivo el amor

que siento por ti.

Recibir
con gracia

quizá sea la mayor forma de dar.

No es posible separar

una cosa de otra.

Cuando tú me das algo,

yo te doy al recibirlo.

Cuando recibes algo de mí, siento que

soy yo quien se da.

Canción
de Ruth Bebermeyer titulada “Given To”

[Darse],
que forma parte del álbum Given To, de 1978.

Cuando damos algo de corazón, sentimos una alegría
que nos sale de dentro, porque deseamos enriquecer la vida
de la otra persona. Es algo que beneficia tanto al que da
como al que recibe. Este último goza de lo que le
ha sido dado sin inquietarse por las consecuencias que acompañan
siempre a las cosas que se ofrecen por miedo, remordimiento,
vergüenza o el deseo de obtener algo a cambio. El que
da siente crecer su autoestima, una reacción que
experimentamos al ver que nuestros esfuerzos contribuyen
al bienestar de otra persona.

Llevar
a la práctica la CNV no exige que las personas con
las que nos comunicamos conozcan las particularidades de
este proceso, ni siquiera que estén motivadas hasta
el punto de querer establecer una relación con nosotros
basada en la compasión. Si nos atenemos a los principios
de la CNV, sólo con la motivación de dar y
recibir de una manera compasiva, y hacemos todo cuanto esté
en nuestra mano para que los demás entiendan que
este es el único impulso que nos guía, se
unirán a nosotros en el mismo proceso y acabaremos
respondiéndonos mutuamente con compasión.
No digo que esto pueda conseguirse en un momento, pero mantengo
que la compasión surgirá de manera indefectible
si nos atenemos fielmente a los principios y el proceso
de la CNV.

EL MODELO DE LA CNV

Si queremos llegar a ese deseo mutuo de dar de todo corazón,
hemos de enfocar la luz de la conciencia de modo que ilumine
cuatro zonas, a las que vamos a referirnos como los cuatro
componentes del modelo de la CNV.

En primer lugar observaremos lo que ocurre realmente
en una situación dada, lo que dicen o hacen los demás:
¿sirve para enriquecer nuestra vida o no? El truco
consiste en saber expresarlo claramente de modo que no incorpore
ningún juicio ni evaluación, poder decir simplemente
qué cosas nos gustan y cuáles no de las que
hace la gente. Seguidamente investigaremos cómo
nos sentimos
una vez hecha esta observación.
¿Nos sentimos ofendidos, asustados, alegres, divertidos,
irritados, etc.? Y en tercer lugar diremos cuáles
de nuestras necesidades guardan relación con
los sentimientos que hemos descubierto. Siempre que nos
servimos de la CNV para expresar de forma clara y sincera
cómo nos sentimos, está presente en nosotros
la conciencia de estos tres componentes.

Por ejemplo, una madre puede manifestar esos tres aspectos
del proceso diciéndole a su hijo adolescente: “Félix,
me molesta ver dos calcetines sucios hechos una. bola debajo
de la mesilla del café y otro al lado del televisor,
simplemente porque me gusta que las habitaciones de la casa
que compartimos entre todos estén ordenadas”.

Acto seguido, la madre abordará el componente número
cuatro, que es una petición muy específica:
“¿Quieres hacer el favor de recoger los calcetines
y llevártelos a tu habitación o meterlos en
la lavadora?”. El componente número cuatro se
centra en lo que esperamos que haga la otra persona para
enriquecer nuestra vida o la de los dos.

Así pues, una buena parte de la CNV consiste en expresar
de manera muy clara, ya sea verbalmente o por otros medios,
estas cuatro parcelas de información. El otro aspecto
de la comunicación consiste en recibir de otras personas
esas mismas cuatro parcelas. Conectamos con los demás
percibiendo primero lo que ellos observan, sienten y necesitan,
y descubriendo después qué enriquecerá
su vida al escuchar la petición que nos formulan.

Cuando centramos nuestra atención en los aspectos
citados y ayudamos a los demás a hacer lo mismo,
establecemos una corriente de comunicación que discurre
en los dos sentidos y se manifiesta de una manera natural:
observo, siento y averiguo qué necesito; qué
me hace falta para enriquecer mi vida; qué observa,
siente y necesita la otra persona; qué le hace falta
para enriquecer su vida…

El modelo de la CNV

Actos concretos que

observamos que afectan nuestro bienestar.

Cómo nos sentimos en relación

con lo que observamos.

Las necesidades, los valores, los deseos, etc.,

que crean nuestros sentimientos.

Los actos concretos que queremos pedir

a la otra persona para enriquecer nuestra vida.

Cuando nos servimos de este modelo, podemos empezar expresándonos
de una manera personal o empática a través
de estas cuatro parcelas de información que nos proporcionan
los demás. A pesar de que en los capítulos
que van del tercero al sexto aprenderemos a escuchar y a
expresar verbalmente cada uno de estos componentes, conviene
tener presente que la CNV no es una fórmula inamovible,
sino que se adapta a diversas situaciones y a los diferentes
estilos personales y culturales. Aun cuando yo me refiero
a la CNV como un “proceso” o un “lenguaje”,
se pueden manifestar las cuatro facetas del modelo sin necesidad
de articular una sola palabra. La esencia de la CNV está
en la conciencia que tenemos de esos cuatro componentes,
no en las palabras en sí que intercambiamos.

LA
APLICACIÓN DE LA CNV A NUESTRA VIDA Y AL MUNDO

Siempre que aplicamos la CNV a nuestras relaciones -ya sea
con nosotros mismos, con otra persona o con un grupo-, conectamos
necesariamente con nuestra compasión natural. Se
trata, pues, de un enfoque que puede aplicarse de manera
efectiva a todos los niveles de comunicación en las
situaciones más diversas:

  • relaciones
    íntimas ;
  • familia;
  • escuela;
  • organizaciones
    e instituciones;
  • terapia
    y asesoramiento psicológico;
  • negociaciones
    diplomáticas y comerciales;
  • disputas
    y conflictos de todo tipo.

Hay
quien se sirve de la CNV para hacer que sus relaciones íntimas
sean más profundas y afectuosas:

Cuando
comprobé todo lo que se puede recibir (oír)
y todo lo que se puede dar (expresar) a través
de la CNV, renuncié a vulnerar los sentimientos
de los demás, abandoné el papel de víctima
y me dispuse a prestar oído atento a las palabras
de la otra persona y a tratar de descubrir los sentimientos
que estaban soterrados en ellas. Descubrí entonces
a un hombre herido con el que hacía veintiocho
años que estaba casada. El fin de semana anterior
al día en que inicié el taller sobre la
CNV, mi marido me había comunicado que quería
divorciarse. Diré para resumir que hasta la fecha
seguimos juntos, y que valoro la contribución que
ha tenido la CNV en ese final feliz… Aprendí
a prestar atención a sus sentimientos, a expresar
mis necesidades, a aceptar ciertas respuestas que no siempre
había querido oír. Él no existe sólo
para hacerme feliz, y yo no existo sólo para hacerle
feliz. Hemos evolucionado los dos, hemos aprendido a aceptarnos
y amarnos de modo que cada uno pueda realizarse por su
cuenta.

Participante
de un taller en San Diego

Otros
se sirven de la CNV para crear unas relaciones más
efectivas en su lugar de trabajo:

Hace
un año aproximadamente que me sirvo de la CNV en
mis clases de educación especial, y puedo decir
que es un método que resulta efectivo incluso con
niños afectados de retrasos de lenguaje, problemas
de aprendizaje y trastornos de la conducta. Hay en mi
clase un alumno que escupe, suelta palabrotas, grita y
pincha a sus compañeros con el lápiz cuando
se acercan a su mesa. Le sugiero: “Oye, ¿por
qué no se lo dices de otra manera? ¿Por
qué no empleas el lenguaje de la jirafa?>,.
(En algunos talleres se utilizan jirafas de juguete como
un útil complemento educativo en las demostraciones
prácticas de la CNV.) El niño se levanta
al momento y, muy erguido, mirando al compañero
hacia el que va dirigida su indignación, le dice
con toda calma: “¿Quieres hacerme el favor
de apartarte de mi mesa? Me molesta que te acerques”.
Los demás compañeros podrían responder
en ese caso con una frase como: “¡Lo siento!
Había olvidado que esto te molesta”.

Estuve reflexionando sobre mi fracaso con este niño
y procuré descubrir qué era lo que yo necesitaba
de él (además de armonía y orden).
Me di cuenta del mucho tiempo que invertía en la
planificación de las lecciones y de que mi necesidad
de creatividad y de colaboración por su parte se
veía frustrada por culpa de las obligaciones que
me imponía su conducta. Por otra parte, me di cuenta
también de que esto me obligaba a desatender las
necesidades de los demás alumnos. Así pues,
cada vez que veía que el niño comenzaba
a actuar como tenía por costumbre, le decía
abiertamente: “Quiero que estés atento”.
Tuve que recordárselo cien veces al día,
pero al final acabó por captar el mensaje y participar
en las actividades de la clase.

Maestra
de Evanston, Illinois

Un médico
escribe lo siguiente:

Cada
vez me sirvo más de la CNV en la práctica
de la medicina. Algunos de mis pacientes incluso me preguntan
si soy psicólogo debido a que no están acostumbrados
a que los médicos se interesen por su vida ni por
su manera de enfrentarse con la enfermedad. La CNV me
ha ayudado a entender las necesidades de mis pacientes
y me ha revelado qué quieren escuchar en cada momento.
Es una actitud que me resulta particularmente útil
en mi relación con quienes padecen de hemofilia
y/o sida, porgue estos enfermos llevan tanta rabia y tanto
dolor acumulados dentro que eso acaba por afectar seriamente
la relación entre el paciente y el médico.
Hace poco, una mujer enferma de sida, a la que trataba
desde bacía cinco años, me dijo que lo que
más la había ayudado en nuestra relación
eran mis esfuerzos por encontrar maneras de que disfrutara
de su vida cotidiana. En este aspecto me ha sido de gran
utilidad la CNV. Antes, cuando me enteraba de que uno
de mis pacientes su fría una enfermedad mortal,
solía dejarme arrastrar por el diagnóstico
y me era muy difícil darle ánimos y empujarlo
a que siguiera adelante con su vida. Gracias a la CIVV
he adquirido una nueva conciencia y un nuevo lenguaje.
Me sorprende ver hasta qué punto se adapta a mi
práctica médica. Ahora me siento más
lleno de energía y alegría en mi trabajo.

Un
médico de París

Otros
utilizan este proceso en el campo político. Una ministra
francesa, en el curso de una visita a una hermana suya,
observó una gran diferencia con respecto al pasado
en el trato entre dicha hermana y su marido, así
como en su manera de comunicarse y responderse mutuamente.
Animada por las descripciones que le hicieron de la CNV,
les dijo que la semana siguiente debía negociar ciertas
delicadas cuestiones entre Francia y Argelia. Pese a que
disponíamos de un tiempo limitado, enviamos a París
a una persona de habla francesa, experta en la materia,
a fin de que pudiera instruir convenientemente a la ministra
en cuestión. Más tarde ella misma atribuiría
una gran parte del éxito de las negociaciones que
llevó a cabo en Argelia a las técnicas de
comunicación recién adquiridas.

En Jerusalén, en el curso de un taller al que asistieron
israelíes de diferentes orientaciones políticas,
los participantes se sirvieron de la CNV para manifestar
sus opiniones con respecto a la debatida cuestión
de Cisjordania. Muchos de los israelíes establecidos
en Cisjordania consideran que no hacen sino acatar un mandato
religioso al proceder de este modo, debido a lo cual están
enzarzados en conflictos no sólo con los palestinos,
sino también con otros israelíes que reconocen
la esperanza de soberanía nacional de los palestinos
en esta región. En una sesión, uno de mis
instructores y yo planeamos una sesión empática
según los métodos de la CNV, e invitamos a
los participantes a establecer turnos para interpretar los
diferentes papeles y ponerse en el lugar del otro. A los
veinte minutos, una de los habitantes de la zona anunció
públicamente su decisión de renunciar a sus
reivindicaciones sobre el territorio y de abandonar Cisjordania
para mudarse a la zona reconocida internacionalmente como
perteneciente a los israelíes, siempre que sus oponentes
políticos la escucharan de la misma manera que acababan
de hacerlo allí.

La CNV se utiliza ahora en todo el mundo como valioso recurso
para aquellas comunidades que se enfrentan a conflictos
violentos y a graves tensiones étnicas, religiosas
o políticas. Es para mí una gran satisfacción
ver la utilidad de la difusión de la CNV y de su
aplicación a la mediación para resolver conflictos
en Israel, entre las autoridades palestinas, en Nigeria,
Ruanda, Sierra Leona y otros lugares. Recientemente algunos
de mis colaboradores estuvieron conmigo en Belgrado, donde
pasamos tres días de intensa labor preparando a los
ciudadanos para que trabajaran por la paz. En cuanto llegamos,
lo primero que advertimos fue la expresión de desesperanza
grabada visiblemente en los rostros de la gente del país
que acudía en busca de consejo, prisionera de la
guerra brutal desatada en Bosnia y Croacia. Así que
hubimos avanzado un poco en nuestras enseñanzas,
no tardamos en disfrutar oyendo sus risas, lo que nos permitió
participar de su profunda gratitud y su alegría por
haber encontrado el aliento que andaban buscando. En el
curso de las dos semanas siguientes, durante las sesiones
informativas celebradas en Croacia, Israel y Palestina,
volvimos a tener ocasión de ver a más ciudadanos
víctimas de la desesperación en países
desgarrados por la guerra y pudimos comprobar que recuperaban
el ánimo y la confianza gracias a las enseñanzas
que recibieron sobre la CNV.

Me considero afortunado por haber tenido la oportunidad
de viajar a través del mundo instruyendo a la gente
en un proceso de comunicación que le aporta fuerza
y alegría. Y ahora, con este libro, siento una gran
satisfacción y un enorme entusiasmo al poder compartir
con mis lectores toda la riqueza que encierra la Comunicación
No Violenta.

RESUMEN

La CNV nos ayuda a conectar con nosotros mismos y con los
demás, permitiendo que aflore nuestra compasión
natural. Nos orienta de tal manera que nos permite reestructurar
nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás,
haciéndonos conscientes de lo que observamos, sentimos
y necesitamos, y lo que les pedimos a los demás para
hacer más rica nuestra vida y la suya. La CNV favorece
la escucha atenta, el respeto y la empatía, y propicia
el deseo mutuo de dar de todo corazón. Hay quien
se sirve de la CNV para llegar a una comprensión
de sí mismo; hay quien aspira a llegar con ella a
una relación más profunda con sus semejantes,
y hay quien quiere construir a través de ella unas
relaciones más efectivas en su lugar de trabajo o
en el campo político. En el ámbito mundial,
la CNV sirve para resolver disputas y conflictos a todos
los niveles.

Fuente: Comunicación no violenta, Marshall
B. Rosenberg (2000), Ediciones Urano, Balcelona España

Capítulo 1, reproducción autorizada por gentiilza
de los editores.

Escuchando
el “Si” en el “NO”
, Por Inbal
Kashtan

“NO!”
La temida palabra ha sido dicha. Le has pedido a tu hijo
que haga algo razonable, como ponerse protector solar en
un día caluroso y de sol, que lave sus manos antes
de comer, que se ponga los zapatos antes de salir de la
casa, que levante sus juguetes que dejó desparramados
por el living, que se lave los dientes antes de dormir,
que vaya a dormir.

Y, tu hijo de uno, dos, tres, cuatro o más años,
tiene una mente independiente. Te encanta su inteligencia,
su independencia cada vez mayor y su seguridad, su deseo
de decidir lo que quiere y cuando. Pero te gustaría
que sea razonable! Quisieras que hiciera, sin demasiadas
complicaciones, lo que vos querés que haga.

Negociar el espacio entre lo que queremos y lo que nuestros
niños quieren puede forzar nuestra paciencia y llevarnos
al límite. Los libros de educación para padres
dan fe de esto, ya que uno después de otro focalizan
en cómo hacer que nuestros hijos hagan lo que queremos
que hagan, sea a través de “disciplina efectiva”,
premios, castigos o diálogo.

La comunicación no violenta (CNV) ofrece una perspectiva
y habilidades que permiten un acercamiento al diálogo
más profundo y desarrollado que cualquier otro proceso
que yo haya encontrado. La premisa que subyace en la CNV
es que todas las acciones humanas son intentos para satisfacer
nuestras necesidades humanas, entender y empatizar con estas
necesidades crea confianza, conexión y, más
ampliamente, paz. Esta premisa se traduce en un juego de
herramientas para la comunicación muy práctico
y concreto que aumenta nuestra habilidad para reconocer
y empatizar con los sentimientos y necesidades propios y
ajenos. Cuando usamos consistentemente (e incluso ocasionalmente)
la CNV podemos crear conexión profunda, confianza
y cooperación entre los miembros de todas las edades
de una familia.

Un dialogo de CNV

Recientemente,
una madre me escribió sobre un problema muy familiar
para la mayoría de los niños menores de cinco
años. Quería saber como podía enfrentar
un “no” de su hija de 2 años sin recurrir
a la fuerza. Describió la siguiente situación:

“A veces mi hija se niega a sentarse en la sillita
del auto, y en ese caso nosotros la forzamos a hacerlo
(*) .
Este hecho se vincula con la protección de mi hija.
Pero podría argumentarse que podríamos simplemente
esperar y no ir a ningún lado en el auto hasta que
podamos hablar con ella para que entre voluntariamente.
Sin embargo, como la mayoría de la gente, siempre
estamos a las corridas y esperar resulta muy raramente una
opción práctica.”


(*) En los EE.UU. existen leyes sobre el uso de sillas
diseñadas para la seguridad de los niños
de determinada edad y tamaño en los autos. Aquellos
adultos que no las respeten se encuentran frente a importantes
multas o penalidades.

Un dialogo
de CNV puede o no ayudar a resolver este problema rápidamente,
pero seguramente ayudará a la madre a tener la calidad
de relación que ella quiere con su hija. Si elige
tomarse un tiempo para conectar con su hija (lo cual a veces
logra que las cosas se hagan más rápidamente)
el dialogo sería algo así:

Madre:
Ya es hora de ir a la casa del abuelo.

Hija: NO! NO! NO!

Madre: ¿Estás divirtiéndote
con lo que estás haciendo y querés seguir
haciendolo?(En lugar de escuchar el “no”, la
madre escucha a lo que la niña le está diciendo
“sí”, tratando de adivinar sus sentimientos-placer-
y sus necesidades- jugar y elegir).

Hija: Si! Quiero seguir cuidando a las plantas!

Madre: Realmente te estás divirtiendo cuidando
a las plantas?

Hija: Si!

Madre: Me encanta ver como te divertís. Pero
estoy preocupada porque me gusta llegar a los lugares a
la hora en que dije que iría.

(En lugar de volver con su propio “no” la madre
expresa sus sentimientos y su necesidad de ser responsable).

Si queremos llegar a lo del abuelo a la hora en que le dije
que llegaríamos es hora de salir. Te gustaría
subirte a la sillita del auto ahora?(La
madre termina con un pedido que permite que su hija sepa
lo que la madre quiere en este momento y que le ayudaría
a satisfacer sus necesidades).

Hija: No! Quiero seguir con las plantas!

Madre: Me siento confundida sobre qué hacer.
Me encanta cuando haces cosas que te gustan, y también
quiero hacer lo que dije que iba a hacer. (La madre esta
mostrando que está preocupada por satisfacer ambas
necesidades).

Estarías dispuesta a subirte a la sillita en cinco
minutos así podemos llegar allá pronto?
(La mamá ofrece una estrategia que tal vez satisfaga
ambas necesidades, otra vez en forma de pregunta.)

Hija: Está bien.

También
podría no ser tan fácil…

Hija: NO! Yo no quiero ir! Me quiero quedar en casa!

Madre: Estás MUY frustrada ahora? VOS querés
elegir lo que querés hacer? (Mamá conecta
con su hija mostrando que entiende y acepta las emociones
intensas de su hija y su necesidad de autonomía.)

Hija: Si! Yo quiero seguir regando y cuidando a las
plantas!

Madre: Aha. Me siento triste porque quiero armar
programas que funcionen para todos. ¿Te gustaría
pensar conmigo en algo que funcione para las dos en este
momento? (Nuevamente, la madre expresa su cuidado para
encontrar una solución que satisfaga ambas necesidades
y llega a esta estrategia que también puede satisfacer
las necesidades de su hija de elegir y tener autonomía)

Hija: Está bien.

Dependiendo
de la edad de la hija, las estrategias para satisfacer las
necesidades de todos, pueden venir del padre con un feedback
del hijo, o de ambos. Mi hijo comenzó a plantear
estrategias para satisfacer las necesidades de todos antes
de los 3 años, a menudo algunas novedosas y funcionales
en las cuales nosotros no habíamos pensado. Incluso
si el niño dice “no” en esta etapa, la
CNV continúa ofreciendo opciones para el dialogo
que profundizan nuestra conexión. Con experiencias
repetidas que dan al niño confianza en que los adultos
respetan sus necesidades tanto como las propias, rápidamente
comenzará a desarrollar mayor capacidad para considerar
las necesidades del otro y actuar en consecuencia.

Satisfacer
necesidades como la base de estrategias

Usando
la CNV, hacemos foco en cómo satisfacer todas nuestras
necesidades, a veces posponiendo decisiones hasta que hayamos
hecho una conexión con el otro que será la
base de la solución. Habiendo conectado, padre e
hijo trabajando en la situación de la sillita del
auto pueden tener una gran variedad de estrategias, dependiendo
en cuáles necesidades están mas vivas para
ellos. La madre puede darse cuenta que puede satisfacer
su necesidad de ser responsable llamando al abuelo y posponiendo
la cita para una hora después. Ella puede elegir
satisfacer su necesidad de consideración expresando
sus sentimientos y necesidades más apasionadamente
y buscando ser entendida por su hija. O puede conectar con
sus necesidades de armonía y tranquilidad y elegir
cambiar de planes. Si se cambian los planes en un claro
intento por satisfacer las necesidades de todos, esto es
distinto a claudicar a los caprichos del niño.

Conectar con las necesidades del niño puede crear
otras estrategias. La niña puede tener una necesidad
intensa de jugar, que puede satisfacerse armando un plan
sobre lo que podría hacer cuando lleguen a la casa
del abuelo. Puede tener una poderosa necesidad de autonomía,
que puede satisfacerse pidiéndole que ella decida
cuando está lista. También tiene la necesidad
de contribuir con la vida de otros. Si la madre encuentra
una manera de expresar sus propios sentimientos y necesidades
y hacer pedidos claros a su hija, puede ayudar a la hija
a conectar con la necesidad intrínseca de contribuir
con otros y así entrar en la sillita del auto resulta
una elección del niño en vez del resultado
de una lucha de poder que ha perdido.

En ambos casos, cuando la madre insiste con honestidad expresando
sus sentimientos y necesidades y empatizando con los sentimientos
y necesidades de su hija, madre e hija desarrollarán
las habilidades que necesitan para encontrar estrategias
que funcionen para ellas a lo largo de sus vidas.

¿Que
diferencia tiene el escuchar un “si”?

Cuando
nuestros niños dicen “no” y nosotros escuchamos
“no”, nos quedamos con dos opciones insatisfactorias.
O nos acomodamos a sus “no” o nos contrariamos.
Cuando elegimos transformar los “no” de nuestros
hijos en una comprensión del “sí”
que está detrás ganamos en una mejor comprensión
de lo que motiva las acciones de nuestros hijos, necesidades
que son compartidas por todos los seres humanos.

Al entender a nuestros hijos más profundamente, generalmente
nos sentimos más conectados con ellos y ellos con
nosotros. La gente que está conectada tiene una capacidad
mayor para pensar creativamente en estrategias para satisfacer
sus necesidades, extender nuestra buena voluntad hacia el
otro, y ejercitar más paciencia y tolerancia cuando
sus necesidades no son satisfechas en el momento. En mi
familia, esto no significa que resolvemos todo fácilmente.
Pero sí significa que casi siempre nutrimos nuestra
conexión a través de estos diálogos,
y que confiamos en el otro profundamente con nuestros sentimientos
y necesidades. Esta es la cualidad de relación que
quiero con mis hijos y con mi pareja.

Cambiar nuestras respuestas a los “no” de nuestros
hijos significa, en parte, dejar el poder que tenemos sobre
nuestros hijos a través de renunciar a (o al menos
reducir) nuestros propios “no” hacia ellos. Esto
significa estar dispuesto a abandonar nuestro apego a las
estrategias, a partir de una comprensión de nuestras
necesidades y las de nuestros hijos. Esto implica focalizar
en la naturaleza de la relación que queremos tener
con nuestros hijos, lo que queremos enseñarles, y
para qué clase de mundo queremos prepararlos.

Pero usar la CNV no significa resignar satisfacer nuestras
necesidades! Nuestras profundas necesidades humanas importan,
y tenemos herramientas poderosas para satisfacerlas: expresar
nuestros sentimientos y necesidades apasionadamente, y aprender
a identificar qué es lo que queremos que satisfaga
nuestras necesidades sin un costo para nuestros hijos. Sin
culpar, avergonzar, o pedir obediencia podemos satisfacer
nuestras necesidades conectando con nosotros mismos y con
nuestros hijos.

Hay un peligro al hacer pedidos a nuestros hijos en lugar
de demandas o ultimatums; ellos pueden simplemente decir
“no”, y podemos pensar que debemos aceptarlo.
Por supuesto, no hemos perdido mucho, porque nuestros hijos
dicen “no” con frecuencia a nuestras demandas!
Que placer, entonces, descubrir que escuchando el “sí”,
ganamos la libertad de no tener que tomar un “no”
como respuesta. Podemos usar un “no” (de nuestros
hijos, nuestras parejas, de nosotros mismos) como el comienzo
de un rico dialogo que puede acercarnos y movernos en la
dirección de la satisfacción de todas nuestras
necesidades.

©
por Inbal Kashtan 2003

Este artículo aparece en la publicación de
Inbal Kashtan “Parenting from Your Heart: Sharing the
Gifts of Compassion, Connection, and Choice” (PuddleDancer
Press, 2003). Inbal Kashtan es la coordinadora del Proyecto
de Educación para Padres del Centro para la Comunicación
No Violenta. Vive con su familia en California, EEUU. Por
mayor información sobre su publicación y sobre
el Proyecto de Educación para Padres del CNVC, consultar
en http://www.cnvc.org

GRATITUD

El siguiente texto corresponde a la sesión sobre “Gratitud” que brindó Marshall Rosenberg durante el Intensive International Training, realizado en la Argentina del 7 al 16 de Noviembre del año 2003.

Para cuidar la privacidad de los diferentes participantes, se ha usado la palabra P (que refiere a “participante”) acompañada por un número, para señalar las intervenciones de diferentes personas.

El presente texto ha sido desgrabado, editado y completado con notas escritas tomadas durante la sesión por Alejandra Bello.

M: Podemos construir la conciencia de la Comunicación No Violenta (CNV) detrás de cada una de nuestras acciones. Para ello es necesario tener conciencia de nuestro poder divino. Esta conciencia es algo que está vivo y tiene el poder de determinar nuestras acciones. Cada uno de nosotros es energía divina y tenemos poder para enriquecer a la vida. Así, parte de esto, se transforma en algo educativo.

Esto no viene de la creencia que nosotros provenimos de una energía divina. Tenemos que vivenciar / experimentar para poder creer. Entonces, ¿Cómo es que recibimos confirmación que tenemos este poder de enriquecer a la vida y que podemos ejercitar en cada momento y en cada lugar?

Tenemos esto a partir de la gratitud sincera : cuando tenemos confirmación de nuestras palabras, de nuestro poder de enriquecer a la vida. Cuanto más tenemos esta confirmación, más tenemos la conciencia y tenemos más jugo jirafa en nuestro sistema.

¿Qué quiero decir cuando digo ” jugo jirafa “? Permítanme darles un sabor de esto. Piensen en algo que hayan hecho en las últimas 24 horas que de algún modo contribuyó con el bienestar de otra persona. Probablemente será difícil pensar en eso ahora. Probablemente hayan hecho cien cosas que hayan contribuido y simplemente no pensamos, porque es una parte muy intrínseca de nuestra naturaleza… Entonces, elijan algo que hayan hecho en las últimas 24 horas que de alguna manera -grande o pequeña- realmente enriqueció la vida de otra persona. Marshall se dirige a una participante: ¿Algo te viene a ti?

Participante 1 (P): Darle empatía a alguien que necesitaba.

M: Ahora, pongan su atención en la acción. ¿Cómo se sintió haber satisfecho para esa persona la necesidad de empatía? Simplemente sé conciente en cómo sentiste que la vida de esa persona fue enriquecida, y mantén eso en tu conciencia. ¿Cómo te sentís?

P1: Muy felíz.

M: Eso es jugo jirafa. Ese es el jugo jirafa. Es adictivo. Tengan cuidado, porque cuanto más prueben de ese jugo, no van a aceptar más el jugo que nuestra cultura nos da e intenta volvernos dependientes. Nuestra cultura trata que nos sintamos bien al darnos unos informes positivos, autos grandes, etc. Eso es lo que la cultura nos ha educado para que nos volvamos adictos. Pero cuando tu pruebas la cosa real sobre cómo se siente realmente enriquecer la vida de otra persona, podemos ver lo falso que es, la distorsión que hay en lo que la cultura nos enseña. Lo que pasa entonces es, que cuanto más sienten ese jugo jirafa, viene la conciencia del poder que tenemos para enriquecer a la vida. Y esta conciencia viene de recibir una gratitud sincera de la otra persona. Esto a veces puede ser sin palabra. Marshall se dirige a la P1 que ofreció su ejemplo y pregunta: ¿Cómo pudiste saber lo que pasaba?

P1: No fue verbal.

M: Puedes ver lo que hiciste, por ejemplo la empatía. Puedes sentir cómo se sentía esa persona cuando recibía empatía y qué necesidades estaban siendo satisfechas. Entonces, cuando obtenemos esta gratitud ya sea verbal o no verbal, aumenta la conciencia del poder que tenemos para enriquecer la vida. Tenemos una inyección de jugo jirafa en nuestro sistema. Y cuánto más jugo jirafa tenemos, nuestras únicas intenciones serán usar el poder que tenemos para enriquecer a la vida. Y este es un círculo, un círculo maravilloso. Y es adictivo.

Y ahora si ven la CNV ayudándolos a contribuir, ayudándolos a empatizar en esto con otras personas y así aumentar el poder que tenemos para enriquecer a la vida. Si vemos que la CNV ayuda a involucrarse y participar de este círculo, van a aprender la CNV con una energía que ayudará a mantener este sistema. Ahora si perdemos la conexión con este círculo, a quién le importa saber la diferencia entre una observación y una evaluación; y a quién le importa si expreso un sentimiento o un pensamiento. Es sólo el grado en que ustedes ven que la CNV en la experiencia, los ayuda a mantenerse en este círculo, los ayuda a mantenerse concientes del poder que tienen para enriquecer la vida, los ayuda a actuar de una manera cuya intención sea enriquecer a la vida.

Ahora bien, uno de los principales problemas que yo creo que tenemos en nuestro planeta es cierta escasez. Es una escasez muy seria, porque cuando esta escasez existe interfiere con este círculo maravilloso. Hoy en día leemos mucho sobre la escasez de petróleo y lo importante que es esto… la escasez del agua que también es importante. Pero no son tan importantes como otra escasez: la escasez en gratitud sincera.

Hay toda una serie de razones por las cuales esta gratitud no es expresada ni es recibida. Entonces, hagamos un poco de investigación en la causa de esta seria escasez. Me gustaría que cada uno de ustedes piense en una gratitud que les hubiera encantado recibir, pero que no obtuvieron. Tal vez algo que cuando ustedes eran niños les hubiera encantado escuchar o tal vez algo de ahora, una gratitud que les hubiera dado una buena dosis de jugo jirafa y suponiendo que era sincero. Les voy a dar un momento para que piensen en esto. Y cuando tengan la gratitud que les hubiera encantado escuchar y que no recibieron, vamos a practicar expresar la gratitud de una manera afín a la CNV. Vamos a practicarlo de esta manera:

qué hubiera dicho esta persona si hubiera expresado gratitud desde la CNV. Esto significa:

•  En primer lugar, que ustedes confían que es sincera y que no están haciendo algo para premiarlos sino que proviene del corazón.

•  En segundo lugar, esto va a contener tres partes de información:

•  Claramente qué es lo que hicieron.

•  Cómo la persona se sintió al respecto.

•  Qué necesidades de ellos fueron satisfechas.

Imaginen a la otra persona, ¿qué hubieran dicho para poder expresar estas tres cuestiones de un modo claro? ¿Qué hubiera hecho que esto fuera una gratitud maravillosa? Presuponiendo que la intención es sincera y no para premiarlos. ¿Hay alguien que le gustaría expresar? Se dirige a una participante y le pregunta: ¿Te da miedo a expresarla?

P2: Puedo ver mi chacal y me angustio mucho.

M: A mi me gusta tu chacal y me gustaría hablar con él en este momento. Así que chacal número 1 ¿qué es lo que dices?

P2: ¿Sobre esto?

M: Lo que sea que esté diciendo, lo que sea que esté vivo en vos. A mí me gustaría hablar con tu chacal. Yo sabía que había un chacal precioso en vos en este momento cuando ví tu rostro.

P2: Lo que digo es “Chacal ciego”, “Chacal sordo”, “Chacal egoísta”.

M: Entonces, es un chacal muy preocupado por cuidar a otra persona. Quiere estar seguro que no te pierdas en tus propias necesidades y que atiendas las necesidades de otros. ¿Es eso lo que está tratando decir este chacal?

P2: Puede ser. Lo que alcanzo a ver es cómo quiero satisfacer las necesidades de otros y que su gratitud me llene.

M: Entonces chacal ¿es eso lo que te preocupa? Te sientes bien acerca de tí misma porque satisfaces tu necesidad de contribuir al bienestar de otra persona.

P2: Pero si no me lo agradecen, me enojo.

M: Es muy doloroso no tener gratitud, muy doloroso. Realmente apreciarías recibir una confirmación de la cual puedas aprender. Pero cuando no recibes ninguna confirmación, es muy doloroso. Eso no significa que sea feed-back positivo, queremos honestidad en el feed-back. ¿Qué es lo que te viene ahora?

P2: Pienso en mi suegra y como le dí sin nunca recibir nada a cambio hasta que me harté y se lo cobré.

M: Esa es la próxima cosa que vamos a trabajar acá: las buenas razones por las cuales no damos gratitud. Entonces vamos a ver a esta persona que no les pudo dar gratitud, aún si ellos no viven vamos a ver a esta persona y le decimos: ” tuve una charla y nos pidieron que pensáramos en una gratitud que nos hubiera encantado recibir y no recibimos. Entonces pensé en una gratitud que me hubiera encantado escuchar de vos y que nunca escuché. Me gustaría leértela “. Entonces ahí le leen la gratitud que escribieron. Y luego le piden a la persona ” Por favor, decime qué es lo que hizo que no dijeras esto “.

P3: ¿Puedo preguntar?

M: Si.

P3: ¿Qué dijo la persona por la cual me gustaría escuchar esto?

M: Si, qué es lo que te dijo, qué es lo que hizo o qué es lo que le impidió que dijera eso.

P3: Me diría “Para eso te pago”.

M: (risas) ¿Cómo se hubiera escuchado la gratitud?

P3: ¿La que a mí me hubiera gustado recibir?

M: Si.

P3: “Cuando te veo una y otra vez escribiendo este libro e incorporando nuestro proceso de reflexión en él, estoy contenta y agradecida porque mis necesidades de ser conocida y de contribuir a la gestión del Gobierno de la Ciudad están siendo satisfechas.”

M: Si, es hermoso decir y oir eso. Y la respuesta que escribiste es muy importante. Vamos a escucharla de nuevo.

P3: “Para eso te pago”.

M: Siento tanta tristeza por estas personas porque han sido educadas en un mundo que les enseña a hacer cosas por recompensas y no saben qué maravilloso puede ser el mundo cuando el propósito es solamente enriquecer la vida. Esas personas tienen en su conciencia el concepto de deber y obligación. ¡Qué triste es vivir en ese mundo! Esa es una de las razones por las cuales la gratitud no es expresada. No es necesario agradecer, porque es tu deber y tu obligación. No hemos sido educados para servir a la vida, hemos sido educados para servir a las personas que están en la cima de las estructuras. Entonces es muy importante hacer las cosas por deber o por obligación. La palabra “gratitud” no entra. La gratitud es tu salario. ¡Qué mundo más triste para vivir! Lamentablemente muchas personas viven en ese mundo. La mayor cantidad de cosas que hacen las realizan por deber y por obligación y por hacer dinero. De seguro no son gente divertida con la cual trabajar. (silencio)

Bien, volvamos a otras.

P4: Yo tengo un ejemplo. Mi hija está estudiando arquitectura y ella está terminando su carrera. Ella se está sintiendo muy estresada y está preparando su último trabajo. Y yo me sentí frustrada porque el otro día estaba hablando con ella y tratando de ver qué era lo que le pasaba y yo pensé que la había ayudado pero no sentí que ella estuviera agradecida.

M: Entonces, veamos cuál era la gratitud que te hubiera gustado recibir.

P4: Cuando te sentaste anoche conmigo y sinceramente te comunicaste y descubriste que estaba enojada porque no me salía la maqueta, me sentí felíz al sentirme escuchada y comprendida por vos.

M: Sería muy hermoso oir eso y entonces la madre le pregunta a la hija “¿Qué es lo que te impide decir esto?” Y la hija dice…

P4: “No lo pensé o porque no me lo preguntaste”.

M: Esa persona no tiene gratitud en su conciencia. No estoy sorprendido y mucho menos si está en la universidad. Están muy preocupados por todo lo que tienen que lograr y están pensando en el futuro y cuándo estás atrapado en eso es muy difícil celebrar la vida. El cerebro está programado acerca de aquello que necesita ser hecho. Entonces no tenemos conciencia sobre esta necesidad que trae gratitud y es fácil quedar atrapado en aquello que debe ser hecho y nunca hay un final para las cosas que necesitan ser hechas. Si elegís vivir de esta forma hay muy poco espacio para la gratitud y muy poco espacio para la celebración. Esto fue expresado de un modo hermoso por un caballero de siete años de edad de Santa Bárbara, California. Su madre estaba en un curso, y ella dice ” Cada día él dice que no quiere ir a la escuela. Y le sigo diciendo la importancia que para mí tiene que vaya a la escuela .” Entonces trabajamos sobre cómo empatizar con él y al día siguiente ella vuelve a la casa y como siempre el chico le dice ” No quiero ir a la escuela “. Esta vez, ella intenta escuchar. Ella dice que le gustaría realmente entender cuáles son las necesidades que no estan siendo satisfechas cuando va a la escuela. Y él le dice tan claramente y en pocas palabras… él dijo: ” Mamá todo es acerca del futuro “. (Silencio). No hay espacio para el presente, para la celebración, para vivir. Todo el mundo es un paso para pasar al próximo paso para pasar al próximo para pasar al próximo paso… Marshall se dirige a la P3 y le pregunta: ¿En este momento sentís lo que hace eso?

P3: Si.

M: Estamos programados para eso, entonces vamos a ser buenos trabajadores. Vamos a focalizarnos para conseguir trabajo, no hay lugar para celebrar la vida. (Silencio) ¿Quién tiene otro?

P5: Tengo una gratitud que está viva en mí ahora.

M: Te gustaría decirla ahora?

P5: Recuerdo en Oakland en un curso cuando vos viniste… Y este ejercicio fue un tormento para mi. Y vos me diste empatía y para mi era muy difícil recibirla, aún de esta manera. Y tiene que ver con ser docente y sentirme sola y responsable si alguien me felicita por lo buena maestra que yo soy y como tomo la responsabilidad de cuidar a los niños. Y ahora cuando hice el ejercicio me sentí muy viva y me sentí libre. Y estoy muy agradecida por aquel momento, porque me volví conciente de las necesidades de las personas que están siendo satisfechas por mis acciones y no estoy escuchando “todo bueno o todo malo”. Siento gratitud justo ahora por el trabajo que vos hiciste tiempo atrás conmigo.

M: Si, estás celebrando que esa experiencia te abrió para poder ahora recibir y así servir más a la vida. Algunas expresiones pasadas son razones por las cuales las personas no expresan gratitud. Y vos estás trayendo ahora otro aspecto muy importante que es ¿qué es lo que hace que sea difícil recibir la gratitud aún cuando si es expresada? Muchas veces, aún cuando la gratitud es expresada, no la recibimos. Es tan importante saber cómo recibir la gratitud así como expresarla.

P6: Un amigo chileno me llamó la atención estando aquí en la Argentina, acerca de cómo culturalmente cada vez que él agradecía, le decían “no no no, por favor”.

M: En casi todos los países. En cada cultura en las cuales he trabajado, si querés torturar a alguien, expresale gratitud. Acá hay un chacal que habla en castellano: “No por favor”. Aquí un chacal que habla en alemán (Marshall dice la expresión equivalente en alemán). Aquí hay un chacal que habla inglés “No es nada”. Mi favorito son los suecos (Y Marshall hace solo un sonido seco como si fuera una tos). Le da mucho miedo al chacal recibir la gratitud por razones que vamos a ver. Le da mucho miedo.

P4: Pero en América dicen “You are welcome” y es muy bonito.

M: Si, pero depende de la rapidez con que la digan. Si se expresa la gratitud y ves que hay dolor en sus ojos y con la rapidez de la luz te dice “de nada, de nada”, es una manera de no recibir. Es un chacal aterrorizado. Si quieren torturar a los chacales, exprésenle gratitud sincera.

Ahora me gustaría que viéramos un poco más cuáles son las cuestiones que hacen que las personas no expresen la gratitud. ¿Alguien tiene más ejemplos?

P7: Trabajé en una escuela durante muchos, muchos años y siento mucho cariño por la escuela. Pero eventualmente yo decidí irme. Entonces cuando yo anuncié esto a la directora, creo que lo único que quería era una gratitud sincera, que me dijera “Siento tristeza al verte ir. Trabajaste con mucho esfuerzo y con mucho amor. Gracias”.

M: Y entonces le preguntás a esa persona ¿qué es lo que hizo que no te dijera eso?

P7: Probablemente hubiera respondido… “no tengo que agradecerte, no tengo que ir expresando (…)”

M: Entonces esta persona tiene lo que Jorge Rubio -un famoso filósofo colombiano (Marshall se refiere bromeando a uno de los entrenadores del IIT)- llama un ” berrinche de autonomía “. Estaba reaccionando a un “tengo que”. Y vos estabas diciendo lo que te gustaría. La persona que escucha “tengo que” como exigencia, se somete o se revela. Entonces la persona está eligiendo revelarse “Yo no tengo que”. Entonces si vos le decís a la persona “¿Cómo podría haber expresado esto como un deseo y no ser escuchado como una exigencia?”. La otra persona te hubiera dicho: “Eh?”. Es muy difícil para los chacales distinguir la diferencia entre un pedido y una exigencia. Han sido educados en el mundo de las exigencias, en el cual si no hacés las cosas que las personas quieren que hagas sos culpado, castigado… Entonces escuchan todos los pedidos como una exigencia. ¡Qué triste para todos ellos!

Muy a menudo la razón por la cual no expresamos la gratitud es que pensamos que “tendríamos que”. La exigencia ni siquiera tiene que venir de la otra persona. Los chacales se hacen estas exigencias a ellos mismos. Y si la exigencia viene -ya sea de afuera o de adentro- aún así provoca un berrinche de autonomía. La persona se resiste y se dice a sí misma: ” Antes que se vaya yo tendría realmente que expresarle mi gratitud .” Realmente no lo van a hacer. No es difícil olvidarse las cosas que pensamos que “tenemos que hacer”. No es muy divertido escuchar un “tienes que”. ¿Hay algún otro ejemplo?

P8: Si yo tengo uno. Cuando observo que has trabajado duro para mejorar el trabajo, me siento felíz y confiada porque tenía la necesidad de mejorar.

M: Entonces, esta es la gratitud que te gustaría recibir. ¿Y qué es lo que hizo que la persona no la exprese?

P8: “Temía que pensaras que te consideraba indispensable. Si lo tuyo es importante, me considero inferior a ti.”

M: Otro chacal por el que siento mucha tristeza, no saben ver cómo pueden servir a la vida y celebrar eso. Esos chacales han aprendido a comparar y compararse para ser mejor. Ese también es un mundo terrible para vivir. El miedo que tiene el chacal de expresar su gratitud por el miedo a sentirse inferior. ¡Qué horrible es quedarse atrapado en este mundo de comparación! Ellos no saben cómo hacer para que la vida sea tan triste.

Hay un libro que se llama “Ayúdese a usted mismo a sentirse un desgraciado”. Hay ejercicios en este libro que te enseñan a aprender a ser tan infeliz/miserable como puedas. El primer ejercicio muestra un hombre hermoso y una hermosa mujer, con sus datos personales y todas las medidas que completar: tamaño de la nariz, etc. Y el ejercicio es el siguiente “Toma tus propias medidas y compárenlas con estas personas tan maravillosas y piensen sobre las diferencias.” Este libro produce lo que promete. Hacés este ejercicio y te sentís tan infeliz como podés. Hasta que das vuelta la página y aparece un cartel que dice “Este es sólo el precalentamiento”. Sabemos que la belleza no es tan importante, entonces vamos ahora a compararnos con otras personas sobre cosas que si pensamos que son importantes. ¿Qué es lo que has logrado en tu vida hasta este punto? Y para ayudarte con este ejercicio, te ofrecen una serie de descripciones de los realizado por Morzart, Da Vinci, etc y las edades en que lo había realizado. (Risas) .

Se termina el lado A del cassette. El lado B empieza con Marshall hablando. Parece que ha pasado a otro ejemplo. Parece que está dramatizando con los títeres.

M: diálogo entre Marshall y un Chacal (títere)

– Sería un gran regalo para mi si simplemente recibes este mensaje. Simplemente que me oyeras para mi sería un regalo. Por favor, detenme cuando no te sientas cómodo con algo de lo que digo.

Hasta ahora nadie ha mencionado una de las razones más frecuentes / principales por la cual no expresamos gratitud. Hay un libro que se llama “El secreto de permanecer enamorado”. En una parte de este libro él estaba haciendo un duelo. Algo que no había expresado que le hubiera gustado. Lo que le hubiera gustado expresar era una enorme gratitud que él sentía por su padre, pero nunca lo había hecho mientras su padre vivía. Y tenía una experiencia de una profunda tristeza porque sentía tanta gratitud que nunca había expresado, que sospechaba que el padre no había sabido nunca que en él existía esta sensación. ¿Y cuál era la razón por la cual no había expresado su gratitud? Porque mientras el padre estaba vivo él tenía tanta bronca que nunca había conectado con esa gratitud y no sabía como expresarla de modo que pudiera recibir empatía para poder manifestarla. Y realmente no podemos expresar gratitud muy bien y hacerlo honestamente cuando tenemos mucho dolor. Si no sabemos cómo expresar este dolor y recibir empatía, es tan triste porque también nos corta la celebración y nos quedamos trabados en el dolor. Se siente mal el quedarse trabados en el dolor y es aún peor cuando no podemos celebrar.

Esto tuvo un gran impacto en mi cuando lo leí y yo pensé ¿quién vive todavía a quien me gustaría expresarle gratitud y que me daría mucha bronca si no lo hiciera? Y esa bronca es porque odiaría que ellos mueran antes que yo les exprese esta gratitud. Inmediatamente aparecieron nueve o diez personas que vinieron a mi mente y sentí una gratitud que realmente me llegaba de alguna manera y no la había expresado. Vean si hay alguno que viene a la mente de ustedes, algo que alguien hizo que realmente enriqueció sus vidas. Y si piensan en lo que hizo esta persona ahora, sienten una profunda gratitud. Pero por cualquier razón aún no lo han expresado. O tal vez si lo han expresado y si lo han hecho como una jirafa perezosa. ¿Qué quiere decir “una jirafa perezosa”? ¿Cómo expresa gratitud una jirafa perezosa? ” Muchas gracias “. Esa es una jirafa perezosa. Ella dice ” Gracias ” pero no lo dice con claridad, cuáles son los sentimientos, cuáles son sus necesidades satisfechas. Entonces es difícil para la otra persona poder entender. Entiende un poquito. Pero la jirafa perezosa no le da a la otra persona una verdadera inyección de jugo jirafa.

Lo que tienes que hacer es pedir por gratitud. Lo que yo digo es que si no recibís gratitud, entonces lo que hay que hacer es aprender a pedirla. Eva me dice: “Quiero que me digas cinco cosas que yo hago que hacen que la vida sea más hermosa para vos”. Y entonces yo le doy una respuesta muy psicopática: “¿Cómo puedo elegir cinco de un millón?”. (Risas)

P4: Entonces no dice ninguna…

M: Ella no me dejaría que me salga con eso. Ella persiste. Entonces le pregunté a ella “Dime una cosa que yo hago que hace que la vida sea más hermosa para vos”. Y ella responde: “Voy a tener que usar mi imaginación”. (Risas)

OK, abramos algunas de estas razones por las cuales no hemos expresado gratitud y veamos las razones porque ustedes no lo han expresado. ¿Por qué no lo han expresado? ¿Qué es lo que hizo que Ustedes no lo hicieran?

Cuando tenemos miedo a expresar gratitud de un modo jirafa (desde la conciencia de la conexión) es porque si lo digo, tengo miedo de no tener oídos de jirafa para responder a lo que me diga la otra persona. No nos preocupa tanto la respuesta del otro, el miedo es por no poder escuchar la respuesta del otro con oídos de jirafa. ¿Qué es la peor cosa que puede pasar si expresamos gratitud?

P8: No ser recibido…

M: Y entonces tendrás que ponerte los oídos de jirafa. Cuando en lo más profundo de tu corazón sentís una profunda gratitud, el chacal dice “Es interesante”. ¿Algo así? ¿O peor?

Lo que quiero comunicar ahora, es algo que dije varias otras veces: nunca tenemos que preocuparnos por la respuesta de la otra persona . Si pensamos eso, perdemos poder. Lo único de lo que nos tenemos que preocupar es de cómo nosotros escuchamos esa respuesta . Esto nos recuerda que el poder está en nuestro corazón y no tenemos que preocuparnos por ellos, sólo por nosotros mismos. ¿Alguien más necesita contacto conmigo para expresar gratitud?

P6: Yo tengo algo muy vivo ahora. Esta sesión es justo algo que me pasa con mi padre… (Silencio)

M: Veo que es muy doloroso eso… Soy un padre con oídos de jirafa y me gustaría escuchar… (Silencio)

P6: Quiero que sepas cuán agradecido me siento y cuánto amor siento por vos… y todo este tiempo que eludí expresártelo tenía mucho miedo que te vayas de esta vida sin escucharlo…Y miedo de qué te vayas sin saber cuán importante fueron los valores que me pasaste… (Silencio)

Siento un montón de energía en mis manos…

M: Me gustaría decirte lo que me está pasando ahora… Contarte lo que estaba pasando… Nunca recibí un mensaje que fuera tan difícil de recibir, es tan difícil recibir. Es tan profundo el haber visto cómo te habría afectado esto, haber llevado este mensaje tan hermoso durante tanto tiempo… ¿Alguna vez leíste lo que dijo (…)?

P6: Si, creo que si…

M: “Es nuestra luz no nuestra oscuridad lo que nos da más miedo.” Cuando veo a mi hijo que está tan orgulloso es tan hermoso, tan hermoso… No estoy acostumbrado a recibir esto. Entonces jirafa, en la medida en que quieras verme y percibir, no dejes que mi miedo interfiera en lo grande que sos… y al hablar desde este lugar muy profundo… es demasiado precioso para mi recibir tu regalo, es tan hermoso… Y ahora hijo, también quiero decirle a la otra parte que tengo miedo de que tal vez no pueda recibirlo… Es tan triste que esto (…) que recibiera tanta belleza y tanto placer en ello… Tal vez si hubieras visto en mis ojos tu dolor y que puedo entenderte y que ha sido difícil para mi recibir el mensaje especial (…) Pero espero hijo, que esta gratitud sea expresada… y si yo me olvido de ponerme mis oídos de jirafa, espero que puedas mantener en tu conciencia esta gratitud que ahora experimentás. Es simplemente que no sé qué hacer con tanta belleza… ¿Cómo te sentís hijo con esto que digo?

P6: Realmente sorprendido… tratando de entender por qué no te lo decía. Reconocía la necesidad de cuidarte…

M: Puedo ver lo difícil que era (…) Ver tanta belleza que querías expresar y tenías miedo de la reacción con la que lo iba a recibir. Puedo ver ahora el dilema…

P6: Tenía la fantasía de que podías morir…

M: Es que aún si yo me muero después de que lo dijiste, hubiese estado felíz de haber estado acá… y así hubiera tenido mi necesidad de significar la gratitud… (no estoy segura que estas sean las palabras exactas que dice Marshall porque está muy bajito en esta parte la grabación). Ahora espero ver tu reacción papá cuando veas este video… ¿no va a ser divertido? Mirarme y esucharte…

P6: Siento mucho agradecimiento por ser recibido en esto.

M: Amo a tu padre.

P6: Yo también lo amo.

M: Hay algún sentimiento que a alguien le gustaría expresar antes de que nos vayamos del salón para… me pidieron que dejara el salón a las 5 PM… Algún sentimiento que quieran expresar, quedan cinco minutos para terminar.

P9: … Escucharte no me hizo acordar tanto a lo que me pasa con mi padre, sino que me gustaría que pasara entre mi marido y mi hijo, quisiera que esto pasara antes de ser demasiado tarde… Gracias y sos una persona muy linda…

M: ¿Cuál pensás que sería la reacción de ellos si les pidieras que vean este video?

P9: No sabía que estaban grabando…

M: Tendríamos que obtener por supuesto el permiso de P6 en relación a lo que se hace con este material, ya que este es un material muy privado.

P: (…) It’s absolute up to you (esto es lo que el traductor dice. No puedo entender lo que dice la participante).

P6: Estoy encantado de colaborar.

P8: Me gustaría compartir algo. Yo tuve la oportunidad de hacer esto. Primero en un taller y después con mis padres que actualmente viven los dos. Es una diferencia muy grande desde entonces.

M: ¿Cuál es la gran diferencia?

P8: Yo pude hacer este trabajo primero en un taller y después en la vida real.

M: Me gustaría escuchar la reacción.

P8: Fue muy lindo. Lloraron mucho los dos y yo lloré mucho y me costó un tiempo asimilarlo… meses, años… no sé… Pero hizo una diferencia muy grande en mi vida y hoy mis hijos me agradecen permanentemente las cosas. Mi hijo me escribe cartas bellísimas y tarjetas bellísimas y creo que lo pueden hacer porque me vieron a mi hacerlo, ellos fueron testigos de mi proceso y lo compartí con ellos y entonces hoy pueden hacerlo conmigo y con las demás personas, con sus parejas. Fue una experiencia extraordinaria. Tal vez no se hablar en idioma jirafa y habré agradecido como chacal muchas veces, pero si el ejercicio de agradecer es cotidiano en mi familia y hace una diferencia al bienestar increíble. Yo muchas veces siento que me puedo morir hoy mismo y no tengo deudas ni con mis padres ni con mis hijos.

M: La calidad afectiva que tiene el jugo jirafa es maravillosa.

Gracias.

La Reserva, Capilla del Señor, 15 de Noviembre del año 2003.
Rastrear el corazón humano.

(Arte de Compasión)

por Ricardo Toledo

“Qué maravilloso! Qué maravilloso!

Todos los seres, por naturaleza,

tienen la Virtud y Compasión de Buda.

Pero sus ilusiones y apegos les impiden atestiguar este hecho”.

(Expresión de Siddharta Gautama

luego de su experiencia de Iluminación)

“Es una persona muy resentida y paranoica. Actúa de mala fe y nos está manipulando a todos”.

“¡Qué tipo más desconectado y verborrágico! Estoy harto de escucharlo con su cantinela de siempre”.

“Ese presidente es un verdadero monstruo para la humanidad”.

Cuando llego al punto de tener estas opiniones y juicios acerca de otros, ¿es posible recuperar una percepción que me permita ver y rescatar la humanidad en estas personas; comprender que ahí hay una persona que tiene necesidades tan humanas como las mías, aunque yo no esté de acuerdo con las estrategias que está encontrando para satisfacerlas? ¿Es posible empatizar con su experiencia? ¿Es posible conectar su corazón humano?

¿Es posible expresar lo que me pasa ante él o sus actos sin demonizarlo o cosificarlo manteniéndolo fijo en un diagnóstico o juicio estático? ¿Sin tirarle encima a él la culpa por mis sentimientos, pero a su vez siendo completamente honesto? ¿Es posible expresar plenamente el propio enojo o dolor manteniendo el respeto por el otro, sin buscar menoscabarlo, derrotarlo o quitarlo del medio; y mostrar a su vez mi sincera disposición a escucharlo y comprenderlo?

“Soy un desastre y no tengo arreglo. Otra vez estoy repitiendo la misma situación y generando sufrimiento en las personas que más quiero. No aprendo más”.

“No sirvo para esto… Justo me pongo a tartamudear cuando me están tomando la entrevista de trabajo”.

“Me siento muy inadecuado. Así como soy nunca nadie se va a interesar en mí”.

“Aquí estoy: acelerado, ansioso y hablando sin sentido…”

Cuando llego a criticarme de este modo, ¿Es posible encontrar una manera de estar con mi experiencia que sea comprensiva y reparadora, y que me ayude a crecer en la dirección que quiero hacerlo? ¿Es posible ofrecerme auto-empatía y encontrar el sentido constructivo que tienen para mi vida estas voces internas que se expresan de una manera tan dura? ¿Puedo amigarme con mi propia humanidad escuchando y comprendiendo el mensaje de todas mis partes, de todos mis yoes componentes?

“Sos muy egoísta. Sólo pensás en vos y en tus cosas”.

“Estoy decepcionada. Esperaba otra cosa de vos. Fuiste increíblemente desatento conmigo”.

“Te equivocaste y muy mal. Ya no puedo confiar en vos”.

Cuando recibimos mensajes que nos duelen y son muy difíciles de oír, ¿podemos recibir la experiencia del otro tal cual es sin caer en la pauta de defender/atacar? ¿Podemos escuchar las palabras como expresión de algo que hemos estimulado en el otro sin sentirnos culpables ni responsables por sus sentimientos? ¿Podemos mantener la curiosidad por entender realmente cuáles son sus sentimientos y cuáles son las necesidades que no fueron satisfechas en el otro con mis acciones? ¿Podemos ofrecer empatía sin engancharnos en justificaciones y disculpas? ¿Podemos entender que básicamente esa persona nos está hablando de sí misma y no de nosotros?

En estas preguntas se encuentran implícitos algunos aspectos propios del Enfoque Centrado en la Persona (ECP). Por ejemplo: la confianza básica en la naturaleza humana. Toda persona es digna de ser comprendida y conlleva en sí misma la Tendencia Actualizante. No necesitamos imponernos ante otro ser humano para dominarlo, someterlo y corregirlo (excepto cuando estamos ante conductas claramente antisociales que implican algún tipo de daño hacia la vida… Ahí tal vez sea necesario usar la fuerza, pero aún en esos casos podemos distinguir entre un uso protector o punitivo de la fuerza), sino establecer un determinado tipo de vínculo que facilite la emergencia de los aspectos constructivos que anidan en cada uno. Nos resulta tal vez muy claro aplicar esta visión positiva en la relación con nuestros consultantes, podemos seguirlos empáticamente y aceptarlos sin juzgar aún en sus vivencias más abominables para sí mismos y otros. Pero el punto aquí es: ¿qué nos pasa, inclusive más allá del rol profesional, justamente ahí donde las situaciones, los mensajes y los sentimientos en los que nos vemos envueltos personalmente son “difíciles” y/o “conflictivos”; allí donde mi capacidad empática se hizo trizas y sólo me queda el uso de la congruencia para expresar mi furia, desazón, aburrimiento, incomodidad o dolor? Pero aún cuando expreso todo esto en nombre de la congruencia o la libertad puedo hacerlo de un modo que no condice con la visión positiva y constructiva de la naturaleza humana que propone el ECP. Entonces en nombre de la congruencia podemos caer en una Gran Incongruencia. En nombre de la congruencia te arrojo todo mi bagaje de diagnósticos, juicios y condenas, te culpabilizo y te dejo bien en claro que dudo que puedas tener arreglo y que en verdad lo que necesitás es arrepentirte y seguir mis consejos de cómo deberías vivir tu vida.

He visto esto con mucha frecuencia en mí y he visto esto también en muchos colegas. Los principios básicos del ECP que más aprecio pueden hacer agua con mucha facilidad; se puede dejar de escuchar y aún de respetar la experiencia del otro cuando algo duele de manera personal y las defensas se levantaban. Esto es algo muy humano, por cierto. Pero ¿es posible realizar un trabajo personal suficiente como para mantener la congruencia de esta visión acerca de la naturaleza humana como confiable, aún en las situaciones difíciles en las que aparece todo el condicionamiento que nos lleva a proyectar hacia afuera las culpas y a aprisionar al prójimo en juicios y condenas, deshumanizándolo? ¿Es posible mantener las actitudes facilitadoras de empatía, congruencia y aceptación cuando me veo afectado negativamente por las conductas, expresiones o palabras de otros?

No estoy hablando de “ser buenos” y habitar un universo donde el conflicto y la confrontación no tengan lugar. No planteo una visión ingenua donde nos enfocamos sólo en lo positivo y excluimos lo difícil porque no sabemos cómo lidiar con ello. Estoy hablando de poder ser íntegros en las situaciones difíciles, manteniendo una congruencia más amplia con una visión que básicamente confía en la naturaleza humana y que contiene valores de respeto, consideración, autonomía, comprensión, libertad, transparencia, crecimiento, confianza y aceptación en el modo de vivir las relaciones interpersonales.

He encontrado respuestas claras a estas preguntas en el trabajo desarrollado por un psicólogo clínico que estudió y trabajó con Carl Rogers: Marshall Rosenberg; quien desarrolló la propuesta llamada Comunicación No Violenta (CNV). Los elementos de este modelo son muy familiares con el ECP y también aportan aspectos nuevos, algunos focos muy específicos. Por ejemplo: una interacción desde la CNV no se ve completa en tanto y en cuanto no se atiendan y satisfagan equitativamente las necesidades de todas las partes involucradas. Sería incongruente el uso de la CNV si sólo busco atender mis propias necesidades. La dinámica básica es conectar y atender empáticamente los sentimientos y necesidades propias y ajenas. Tu bienestar es mi bienestar y viceversa. No es sólo “lo que a mí me pasa”, es cómo la Vida (tuya y mía… que son la misma Vida) puede ser cuidada y enriquecida cuando nos arriesgamos a conectarnos de corazón a corazón, atendiéndonos de una manera precisa.

Además Rosenberg, al igual que Rogers, exploró y comprendió los sistemas de dominación implícitos en nuestros modos de relacionarnos con nosotros mismos y con otros. Ambos desarrollaron propuestas que desafían modelos de dominación de pocos sobre muchos: padres sobre hijos, maestros sobre estudiantes, terapeutas sobre pacientes, gerentes sobre empleados, etc. Ambos se preguntaron acerca del poder y el control y cómo compartirlo, desde un paradigma de confianza en la naturaleza humana.

Tuve la oportunidad de conocer a Rosenberg y su obra, y siento un gran agradecimiento por su contribución como posible continuación y enriquecimiento de la visión de Carl Rogers.

La Comunicación No-Violenta.

Rosenberg suele llamar a la CNV el Lenguaje de la Compasión o simplemente el Lenguaje de la Vida; pues con este modelo pretende reconectarnos con un modo natural y más básico de estar en nuestras relaciones y con nuestra experiencia, un modo que expresa nuestra natural tendencia a establecer relaciones fructíferas y solidarias. La CNV nos reorienta hacia el núcleo más vivo presente en toda interacción o vivencia; energía vital que a veces (o por lo general) se ve oscurecida por todo un bagaje de condicionamiento que nos lleva a capturar la experiencia más viva y esencial en una celda que congela a través de juicios, diagnósticos, críticas, culpas, justificaciones, evaluaciones de bien/mal, correcto/incorrecto, etc…

La CNV nos plantea que en verdad, más allá de la manera en que una persona se esté expresando, en cada expresión o conducta anida siempre un núcleo vivo compuesto de: a) Observaciones, b) Sentimientos, c) Necesidades y d) Pedidos. Todo ser vivo se encuentra en cada momento en esa condición: una ameba, una planta, un leopardo, un tábano, una ballena, una persona. En todo momento el ser vivo se relaciona con su medio recibiendo estímulos de su entorno externo o interno (“observa”), registrando diferencias a través de los órganos sensoriales (“siente”), percibiendo y procesando a través de las propias necesidades vitales (“necesita”) y accionando con algún tipo de respuesta o ajuste a su situación (“pide”). Entonces, estamos hablando no solamente de la motivación y conducta humanas sino de la dinámica natural y básica de la vida para mantenerse y desarrollarse.

La CNV nos invita a reconocer estos aspectos básicos en cualquier expresión o conducta y a re-traducir esa expresión o reacción condicionada a su motivación más esencial y vital. Si nos comunicamos desde lo que observo, siento y necesito, y desde ahí hago un pedido claro (no una exigencia) es muy probable que mi mensaje sea más claramente recibido y finalmente obtenga lo que busco para enriquecer mi vida. A su vez si escucho la expresión del otro desde este punto de vista y conecto con sus observaciones, sentimientos, necesidades y pedidos, sin engancharme en sus juicios, probablemente me vea naturalmente inclinado a movilizar mis recursos para contribuir con su bienestar.

El primer paso importante es reconocer el estímulo, es decir lo que observamos, separándolo de las evaluaciones o juicios que hacemos de ello (pura descripción fenomenológica en lo posible). Y además, sin considerarlo como causa de lo que sentimos. Nadie nos hace sentir como nos sentimos. Lo que sucede es que algo que percibo, veo o escucho estimula sentimientos en mí, pero la verdadera causa de estos sentimientos son mis propias necesidades y valores.

O sea que, en primer lugar, la CNV nos entrena para despegar los fenómenos que percibimos de los comentarios, opiniones, juicios y evaluaciones que tienden a adherirse inmediatamente. Una verdadera práctica y uso de la “atención plena” en relación a las situaciones que vivimos.

Y en segundo lugar, el reconocimiento de que nadie me hace sentir lo que siento sino que “estimula” sentimientos en verdad originados en mis propias necesidades o valores, me lleva a vivir una vida de mayor responsabilidad, donde el hábito de culpar a otros por lo que me pasa comienza a debilitarse. El foco comienza a desplazarse a la posibilidad de conectar honestamente con las necesidades propias subyacentes en los sentimientos que vivo.

Voy a tomar dos ejemplos de los de arriba: a) “¡Qué tipo más desconectado y verborrágico! Estoy harto de escucharlo con su cantinela de siempre” y b) “Ese presidente es un verdadero monstruo para la humanidad”.

En el ejemplo a):

Conectar y expresar las observaciones separadas de las evaluaciones: “Al ver que durante los últimos veinte minutos hablaste sin pausa y las cinco veces que empecé a decir algo me interrumpiste y seguiste hablando de lo que tus compañeros de trabajo hicieron…”

Conectar y expresar sentimientos: “…me siento cansado y frustrado (o aturdido o aburrido o desconectado… o ¡todo esto!)

Conectar y expresar necesidades: “…porque tengo una necesidad de conexión…”

Hacer un pedido: “…y me gustaría saber si estás dispuesto a decirme cómo te sentís en este momento”.

En el ejemplo b):

Observar sin evaluar: “Al ver que el presidente tomó la decisión de atacar e invadir un país extranjero y justificó sus acciones con argumentos (la existencia de armas químicas) que luego se comprobó que no eran ciertos, al ver que se destina gran parte del presupuesto nacional en armamentos, al ver que se utilizan argumentos en relación a la seguridad para realizar acciones que luego demuestran que su interés fundamental es de orden económico, al ver que se censura a personas violando la libertad de expresión, al ver que la población está enfrentada y ha crecido la violencia según las estadísticas de los últimos cuatro años, al recibir datos de que el odio ha crecido en la población de otros países, al ver que mientras se están llevando a cabo acciones para combatir el terrorismo los atentados contra inocentes en distintos lugares del planeta se han multiplicado …”

Sentimientos: “me siento indignado, asustado, desesperanzado y profundamente preocupado…”

Necesidades: “porque tengo necesidades de justicia, transparencia, paz y respeto en el mundo en que vivo, y también necesidades de seguridad y esperanza para mí y mis seres queridos…”

Pedido: “¿alguno de ustedes estaría dispuesto a juntarse conmigo por dos horas para reflexionar y buscar estrategias de acción que contribuyan al cambio de esta situación?”

Este “pequeño” desplazamiento de la atención y la conciencia, ante algún tipo de respuesta emocional desencadenada por un estímulo, que podríamos describirlo como: “de arriba” (pensamientos, juicios, evaluaciones y diagnósticos) “hacia abajo” (sentimientos y necesidades en las vísceras y el corazón), y “de afuera” (lo que los otros me hacen, lo que el entorno me provoca) “hacia adentro” (necesidades y valores propios) puede ser una verdadera revolución personal. En verdad es un movimiento “gigante”…

Hemos visto en estos dos ejemplos cómo “traducir” vivencias que conllevan juicios, al lenguaje de la CNV. Otro aspecto importante es acerca de cómo recibir mensajes difíciles de escuchar que implican críticas o culpas hacia nuestra persona.

Lo que plantea la CNV es la posibilidad de vincularnos sin atender a juicios y críticas de los otros sino conectándonos y escuchando empáticamente los sentimientos y las necesidades implícitas en la otra persona cuando nos da su mensaje.

Y aquí sí hay una diferencia, un agregado en relación a cómo entendemos la empatía desde el ECP. La CNV nos dice que al empatizar tratemos de reconocer la necesidad subyacente al sentimiento. “El sentimiento es el aroma, la necesidad es la flor”. Tenemos que reconocer y nombrar, además del sentimiento, la necesidad.

Con respecto a este punto discutí con Rosenberg. “¿Por qué tenemos que decirle nosotros al otro cuál es su necesidad? ¿No es suficiente con nombrar sólo el sentimiento?”, le pregunté durante uno de sus talleres. Él me respondió “Hacer eso es como ofrecerle un baño a una persona sin que se quite la ropa”. Yo le dije “Desde mi formación en el ECP y otros enfoques experienciales, si yo escucho el sentimiento y lo nombro el movimiento continuará naturalmente y la persona sola se dará cuenta de cuál es la necesidad… La persona sola sabrá cuándo y cómo quitarse la ropa y tomar el baño”. Más adelante agregué: “Reconozco en mí, al decir esto, una apreciación de la autonomía como valor en sí mismo”. Rosenberg sonrió y con mucha gentileza me dijo: “Sí, yo también solía verlo así. Y si tuviera mucho tiempo, tal vez algunos meses, podría hacerlo de esa manera. Pero ahora yo sé que puedo conseguir lo mismo en algunos minutos… Mi sugerencia para ti es que además de lo que ya sabes intentes hacerlo de esta manera. Que pruebes y veas qué pasa.” Recuerdo aquella interacción con mucha satisfacción y agradecimiento, por haberme atrevido a cuestionar y confrontar con claridad, y por la escucha respetuosa y la gentil sugerencia de Rosenberg… Pude recibirla, tenerla en cuenta y ponerla en práctica con muy gratos resultados como persona y como profesional.

Ejemplos:

a) –“Sos muy egoísta. Sólo pensás en vos y en tus cosas”

-“Te sentís dolida… porque tenés una necesidad de consideración y ser tenida en cuenta y te hubiese gustado contar más con mi compañía?

b) “Te equivocaste y muy mal. Ya no puedo confiar en vos”.

-Te sentís decepcionado y con bronca, porque tus necesidades de eficiencia, responsabilidad y profesionalismo no fueron satisfechas?

También, con mucha claridad, la CNV nos advierte que si experimentamos vivamente dolor o ira ante un mensaje que recibimos, será muy difícil e incongruente intentar ofrecer empatía al otro; simplemente en esos casos no disponemos de ese recurso. Entonces lo que necesitamos es auto-empatía, o esperar a recibir empatía de otra persona, para aclararnos qué necesidades no satisfechas están implícitas en el sentimiento de dolor o ira. Cuando esto esté claro podremos recuperar nuestra natural capacidad para recibir y escuchar al otro.

Entonces la “danza” de la CNV es:

  • Conectar y expresar honestamente: observaciones sin evaluación, sentimientos, necesidades y pedidos (no exigencias) sin criticar ni culpabilizar.
  • Escuchar empáticamente (sin engancharse en juicios o demandas) los sentimientos y necesidades del otro.
  • Una vez escuchadas plenamente las necesidades de todas las partes, buscar estrategias de manera conjunta para satisfacerlas.
  • Parece un esquema simple y puesto de esta manera puede dar la impresión de “receta fácil”, pero en mi experiencia es una interacción llena de vitalidad, riesgo, sorpresa, sensibilidad y transformación.

Este modelo se viene utilizando para prevenir y resolver conflictos interpersonales y para mediar en diversos conflictos sociales. Se utiliza con familias, parejas, compañeros de trabajo, padres e hijos, directivos y empleados, corporaciones, docentes y alumnos, policías y delincuentes, jefes de tribus africanas en conflicto, israelíes y palestinos, pandillas juveniles, etc.

Mi experiencia personal.

El aprendizaje de la Comunicación No-Violenta fue de gran impacto en mi vida personal y profesional. Fue y sigue siendo un gran movimiento de evolución y crecimiento.

Luego de estar varios meses en contacto con esta propuesta a través de una aproximación facilitada por Julián Lichtmann tuve la suerte de concurrir al Entrenamiento Intensivo Internacional de 9 días con el propio Rosenberg y otros entrenadores de CNV. En el mes de mayo también participé en Holos Capital de los talleres del colombiano Jorge Rubio, coordinador del Proyecto de CNV para Latinoamérica.

Cuando entro en las relaciones con el tipo de conciencia que propone la CNV, y sobre todo en situaciones donde “las papas queman”, no dejo de maravillarme del poder transformador y humanizador de esta manera de estar. Como flores en primavera los corazones se abren. Me recuerda (aunque no es exactamente el mismo punto) a la expresión propia del entrenamiento Zen que aparece en el cuadro diez del “pastoreo del buey”, metáfora para el camino espiritual, una instancia muy avanzada donde se ve a ese hombre feliz y sencillo entrando al mercado del pueblo, con una gran bolsa de regalos dando golosinas a los niños. El cuadro se llama “Entrando al mercado con manos que otorgan felicidad”. Parte del texto dice:

“sin necesidad de recurrir a poderes místicos,

árbol seco que mira reverdece”

La CNV aportó mayor claridad, cuidado, conexión y honestidad en mis relaciones.

En mi experiencia fue un paso más en relación al ECP. No necesariamente un paso más allá o más lejos, sino que a veces lo veo como un paso más hacia adentro. La CNV, surgida tal vez, entre otras cosas, de la inspiración que la obra de Rogers provocó en Rosenberg, me ayudó a vivir el ECP que quiero vivir. Un ECP que vaya realmente más allá del ego e incluya con total claridad al otro (que no sea “enfoque centrado en ‘Mí’ persona” exclusivamente); que vaya más allá del consultorio y del rol profesional y tiña mis relaciones cotidianas; que me ayude claramente a generar sistemas organizativos y vivir mis roles directivos y docentes sin utilizar criterios de premios y castigos. Un modelo que pueda tener un impacto más claro de cambio social.

La CNV me ayuda a desafiar el condicionamiento cultural de miles de años, una cultura de dominación que me aleja de la vida y el corazón. Me ayuda a bajar de la azotea, de esa torre de marfil que tiende a mantenerme separado, fijo y defensivo a través de todos mis elaborados juicios, diagnósticos, culpas, condenas, reacciones, idealizaciones y opiniones hacia los demás y hacia mi mismo. Me devuelve al campo de Rumi, el poeta sufí:

“Más allá de lo-que-está-bien y lo-que-está-mal

se extiende un campo,

en ese lugar nos encontraremos”.

Finalmente, tomo a la CNV como otro medio hábil para realizar algunos de los aspectos de los grandes votos del Bodhisattva, aquellos que todo practicante de Budismo Zen abraza como intención:

“A los innumerables seres hago el voto de liberar.

A las ignorancias que surgen sin fin hago el voto de extinguir…”

****

Necesidades humanas básicas y universales

  • De autonomía: poder elegir los propios ideales, objetivos y valores, y la manera de realizarlos.
  • De celebración (ante los ideales alcanzados y las necesidades satisfechas) y duelo (ante las necesidades no satisfechas y en conmemoración de las pérdidas).
  • De esparcimiento y comunión espiritual: paz, armonía, belleza, orden, trascendencia, inspiración, juego, evolución, etc.
  • De integridad: autenticidad, creatividad, libertad, propósito, valía, etc.
  • De interdependencia: aceptación, afecto, amor, apoyo, comunidad, comprensión, confianza, consideración, contribución, empatía, proximidad, respeto, seguridad emocional, tranquilidad, sinceridad, pertenencia, etc.
  • De sustento físico como: agua, aire, alimentación, contacto, descanso, expresión sexual, movimiento, ejercicio, protección, seguridad, vivienda, etc.

El aprendizaje y práctica de la CNV nos mantiene más atentos y sensibles a las necesidades humanas y nos da elementos para reconocerlas en nosotros mismos y en los demás. También nos hace muy evidente hasta qué punto no fuimos educados para reconocer y respetar estas necesidades.

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